El Ateneo de Santiago

EN LOS SESENTA AÑOS DE POESÍA DE MATÍAS RAFIDE BATARCE

Consecuente con sus 121 años de labor de reconocimiento y difusión hacia los auténticos valores de nuestras letras nacionales, el Ateneo de Santiago se honró en homenajear a las 19 horas de este jueves 27 de agosto en el auditórium de este museo al poeta, ensayista, académico, crítico literario, diplomático y catedrático don Matías Rafide Batarce (1929). En la testera de la mesa hizo la presentación don Gustavo Donoso, acompañado de su presidente don Fernando Sánchez Durán y el secretario don Horacio Espejo.

28/08/2009

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Constituyó un privilegio y un agrado el poder escuchar los seleccionados poemas de este distinguido vate, natural de la villa de Curepto, "donde la poesía y la palabra se transfiguran", como asimismo el tener la primicia de valorar la presentación de su último libro "Espejo en sombras", acabado de editar. Los invitados no se midieron en cuanto a elogios y apreciación de su vasta obra. "Matías Rafide Batarce ha sido una presencia vital y perseverante en nuestro medio cultural, especialmente en el ámbito literario, por más de cincuenta años. Desde la sala de clases, desde las columnas de los diarios, desde los textos de estudio y de interpretación crítica, desde la gestión diplomática, desde el diálogo siempre amistoso, ha enriquecido a generaciones enteras con su saber bien asentado y les ha contagiado su entusiasmo por la actividad literaria, sobre todo, en lengua castellana y, de modo muy especial, por la actividad literaria chilena. Paralelamente a su trabajo docente y a su labor de crítico y difusor de las letras, ha proyectado su propio decir de poeta fino y austero centrado en la búsqueda del sentido del existir individual en el entorno de una identidad cultural bien decantada y bien definida". (1) "La noria (Santiago: Cultura, 1950), el primer poemario de Matías Rafide, ha cumplido ya la edad respetable de 57 años y, desde entonces, una docena de libros han ido indagando nuevos sentidos, ahondando en los sentidos viejos y expresando siempre todos los sentidos con la verdad llana de la palabra que sabe de dónde procede y a quién se dirige. No siempre los títulos de los libros testimonian la naturaleza del trabajo de un escritor, como sí sucede en este caso. A partir de La noria, aparecieron Ritual de soledad (Santiago: Cultura, 1952), Itinerario del olvido (Santiago: Cultura, 1955), Fugitivo cielo (Madrid, 1957), El corazón transparente (Antofagasta: Colecciones Hacia, 1960), Tiempo ardiente (1962), El huésped (Santiago: La Gratitud Nacional, 1970), Antevíspera (Santiago: Imprenta Santiago, 1981), Presagios (Edición bilingüe árabe-español, Madrid: Dos Mundos, 1994), textos que jalonan esta dedicación constante al ejercicio poético y van dando fe de una creciente evolución por una senda de crecimiento interno que se asienta en la conciencia del propio oficio afincado en una tradición poética que se asume y se quiere enriquecer. Estamos frente a un autor y a una obra que son verdaderos exponentes de una ética del trabajo literario. Como acertadamente lo ha calificado uno de sus críticos, "Matías Rafide es, sin duda alguna, el último de una generación de la consistencia, junto a Efraín Barquero, Emma Jauch y Mesa Seco" (Metzdorf, 2005). "Estamos frente a un autor y a una obra que son verdaderos exponentes de una ética del trabajo literario. Como acertadamente lo ha calificado uno de sus críticos, "Matías Rafide es, sin duda alguna, el último de una generación de la consistencia, junto a Efraín Barquero, Emma Jauch y Mesa Seco" (Metzdorf, 2005). "Estudió, cómo no, Pedagogía en Castellano, carrera que hoy muchos persisten en llamar "lenguaje y comunicación" para enfatizar una actitud que insiste en que hemos de formar técnicos de la lengua y no conocedores y amantes de sus fibras más íntimas y de su asentada tradición. Matías, sin desdeñar el componente técnico de cualquier enfoque del lenguaje, ha privilegiado, desde sus comienzos, la dimensión cultural y, específicamente, poética. Y así fue madurando su carrera. Luego de titularse de profesor, se doctoró en Madrid; volvió a Chile y ha ejercido, además del oficio poético, la docencia y la crítica literaria en Antofagasta, en Talca y en Santiago. En todos esos lugares ha quedado impresa la huella de su bonhomía, ahondando las raíces de la buena amistad centrada en el saber sin prepotencia y en la capacidad interminable de escuchar. "Paralela a su labor docente, y en permanente coordinación con ella, la difusión de las letras nacionales ha sido una constante en la carrera intelectual de Matías Rafide. Así, en su paso por Antofagasta se ocupó de dar a conocer al resto del país los valores literarios del Norte Grande. Entre otros, sus estudios acerca del poeta y narrador Andrés Sabella han alcanzado el rango de clásicos necesarios. Es, sin embargo, en su propia tierra maulina donde

Recursos adicionales

Materias: Antropología
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