Pieza patrimonial de agosto de 2009

ESCRITORIO PORTÁTIL USADO POR DON BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA

Confeccionado en madera nativa barnizada, consta de manilla, gaveta y moldes en bajo relieve para los tinteros y las plumas, en óptimo estado de conservación. Se exhibe en la tercera sala, en la vitrina consagrada a la labor americanista de don Benjamín. Su data es de mediados del siglo decimonónico y utilizado de continuo por el historiador, parlamentario y periodista Benjamín Vicuña Mackenna en sus periódicos viajes a lo largo del país. Medidas: 29,5 cm. de ancho por 20 cm. de fondo y 20 cm. de alto.

07/08/2009

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Refiriéndose a los escritos de don Benjamín, su nieto don Eugenio Orrego Vicuña (1900-1959) manifestaba:

"Hemos dicho que Vicuña Mackenna rara vez usaba pluma y tinta propiamente, como no fuera para firmar su nutrida correspondencia diaria, pues por lo general usaba el lápiz.

Cuando no dictaba a sus secretarios, a veces a tres simultáneamente (número que en los días de la campaña presidencial y en el período álgido de la Guerra del Pacífico llegó a cuatro), sobre distintos temas, estaba siempre con el lápiz en la mano y los tenía en profusión. En sus bolsillos, en la blusa blanca de trabajo, en la cartera...

[Comenzó la letra del maestro siendo clara y hermosa en los días juveniles, para concluir en los años de madurez por hacerse ininteligible, en razón de la extraordinaria rapidez y frecuencia con que escribía.]

[Mas, como escribía sin tregua y no daba armisticio en sus luchas de bien público ni reposo a su cuerpo, de alba a alba solía ir gastando lápices sobre las hojas de papel que caían a montones a sus pies, a compás de la inspiración que movía su mano. Y así cada día salían dos o tres artículos y cada mes un volumen gordo...]

[Llena está la obra literaria de Vicuña Mackenna de pensamientos hondos, de reflexiones en que palpita la captación de la verdad. Nada tuvo secretos para ese gigante que paseó su genio por la historia y por las almas, buscando en lo que fue la explicación de lo que era y en el estudio de las pasiones la clave de la conducta de los hombres. Y así, en la plenitud de sus días, pudo pensar, con el filósofo francés, que comprenderlo todo es perdonarlo todo...

Cuando corregíamos las pruebas de esta arte, muy ajenas por cierto a la idea de acopiar reflexiones filosóficas de carácter general, nuestro secretario extractó estas líneas, que de otras pruebas de la Historia de Santiago saltaron a su vista:

"... esa triste e incurable propensión del alma humana, que cuando se cansa de admirar, aborrece, y que fatigada por la envidia de la duración de la prosperidad ajena, maldice al fin, y después calumnia y después mata"]. (1)

Recursos adicionales

Materias: Antropología
readspeaker