Pieza patrimonial de marzo de 2009

FOTOGRAFÍA DE DOÑA VICTORIA SUBERCASEAUX VIUDA DE VICUÑA MACKENNA (1848-1931) A LA EDAD DE CUARENTA AÑOS

En esta hermosa reproducción, en tonos sepia y marfil, del prestigiado estudio fotográfico de Esteban Adaro (padre) en Santiago (1888), se puede apreciar el perfil distinguido y la belleza de la viuda de don Benjamín, a sólo dos años del fallecimiento de su esposo (1886). Original en forma rectangular con ribetes dorados sobre cartón, medidas: 0,25 m. de ancho por 0,38 m. de alto.

24/03/2009

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

"La compañera de Vicuña Mackenna -sostiene su nieto- era de aquellas mujeres que imponen y conducen. Tenía condiciones especiales de luchadora, tamizadas por la educación severa de su casa y por las costumbres de su época. Había nacido para mandar. No la escucharon, no la supieron escuchar, pero dijo su mensaje y realizó integralmente su vida. Tenía el temple de las grandes y fuertes mujeres de la antigüedad, y fué, en la historia de la República de Chile, una de las pocas figuras femeninas que tienen derecho y sitio de permanencia".(1) "Muerto su marido, -prosigue el ilustre descendiente- a lo largo de cuarenta y cinco años realizó ella su rol histórico. Vivió consagrada al culto de una gran memoria y a la defensa de derechos e intereses proletarios. Su labor, silenciosa pero profundamente eficaz, era vasta. Procuraba seguir los caminos de Vicuña, mantener alertas los espíritus de sus compatriotas en el sentido eminentemente americanista que alertara a su marido. Defendía pluma en mano y a voz entera, a gritos cuando era menester, los intereses morales y económicos de los obreros, de los campesinos, de los soldados en armas que hicieron la campaña del Pacífico". "Enlutada, hermosa aún, -concluye el abogado y diplomático- envuelta en manto de austera y sencilla grandeza, cruzó su viudedad. Fué su hogar centro de política avanzada, en donde germinaron principios y actos de democracia. Fué sede de intenso intelectualismo y por sus salones del palacio de la Avenida Vicuña Mackenna, del que un día la despojaron, como por su residencia modesta y patriarcal de la calle Villavicencio, más tarde, pasaron las más puras personalidades de Chile. Diversos movimientos de orden humanitario y todos los que se relacionaban con la suerte de los soldados de las guerras externas nacieron en su casa. Allí los que se consideraban enemigos apaciguaban diferencias al abrigo de su paz y las manos se estrechaban en designios generosos". "Era doña Victoria, -como se lee en 'El Imparcial'- una mujer excepcionalmente distinguida. Hermosa en su juventud, conservó en sus rasgos, a través del tiempo, las líneas peculiares de su noble físico, animadas por un interés creciente, que podríamos llamar subyugador". (2) "Inteligente, expansiva, amable, fina hospitalaria, la viuda de don Benjamín Vicuña Mackenna parecía un producto seleccionado de nuestra raza. Salía su estructura del tipo medio común, porque unía a sus valores personales cualidades que no son fáciles de adquirir sino por dilatados procesos de tradición". "Había en su ser una persona considerable, con absoluta conciencia de ese 'yo' que pocos llevan consigo y miles han despreciado u olvidado. Con tan poderosa fuerza moral, doña Victoria actuó en la vida y fué una dama sobresaliente por su virtud y bondad, siendo también experta consejera y amiga incomparable. La viveza de su imaginación, la risueña alegría de su temperamento y su formidable sprit, tan francés y definitivo, fueron otras tantas condiciones 'que realzaron su figura'". (1)Eugenio Orrego Vicuña, Iconografía de Vicuña Mackenna, tomo primero, Santiago, Universidad de Chile, agosto de 1939, pág. 378 (Obras completas de Benjamín Vicuña Mackenna, primer volumen preliminar). (2)Santiago, miércoles 4 de marzo de 1931.

Recursos adicionales

Materias: Antropología
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