Pieza patrimonial de diciembre de 2008

PALETA DE PINTOR CON RETRATO DE VICUÑA MACKENNA

Valiosa pieza de madera barnizada conteniendo retrato del visionario Transformador de Santiago, enmarcado de una alegoría paisajística y diversos manchones a color (27,8 cm. de alto por 19,8 cm. de ancho).

05/12/2008

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Del artista Luis Eugenio Lemoine, como argumenta su nieto, apreciamos este "estudio en forma de paleta de pintor, obra notable bajo muchos aspectos y plena de rico colorido. Vése la misma efigie del retrato de Intendente, destacándose sobre un cortinado granate más amplio, que abre a un paisaje restringido; guirnaldas y flores del Santa Lucía enmarcan la figura del prócer y en la parte exterior izquierda se escalan cinco manchones (azul-negro, azul, blanco leche, rojo y amarillo-oro), desprendiéndose del blanco pequeñas manchas que en planos sucesivos se transforman en gaviotas. Este magnífico estudio, que es a un tiempo una de las reliquias de Vicuña Mackenna, se encontraba en su sala de trabajo en Santa Rosa de Colmo y en su salón íntimo lo conservó doña Victoria Subercaseaux hasta la hora de morir (Colección del autor)". (1) Lo observamos de pie, de más de medio cuerpo y de semiperfil, vestido de frac negro, el pecho cruzado por una banda intendencial dividida en tres franjas: roja la de arriba, azul la del centro y blanca la inferior, a diferencia de la original, bicolor: azul y rojo, exhibida en el primer salón del museo. "El rostro hermoso y enérgico -prosigue su biógrafo- aparece en la plenitud de su expresión humana; ha convertido a Santiago, la ciudad de su amor, en la primera capital sudamericana, reemplazando los harapos coloniales por un imperial manto de jardines, de avenidas, de monumentos y de parques; le aguarda la campaña presidencial en que se realizará la cristalización del hondo afecto que le tuvo su pueblo, y en el horizonte no se diseñan aún las jornadas homéricas de la guerra del Pacífico, en que sería, a un tiempo, conductor, animador, historiógrafo y rapsoda, período en que el hacer historia y el escribirla constituirían una sola y misma cosa. Brillan en el rostro los ojos enérgicos, puesta en Santiago y suspendida en el tiempo la visión; sobre la boca caen los bigotes abundosos y finos, de dorado matiz; muéstrase imperiosa la barbilla; la nariz es perfecta y la frente amplia, despejada, es como un símbolo de su propio genio; la cutis tersa y muy blanca, cutis de irlandés, el pelo ya cano y escaso cae sobre la bien modelada oreja... En su conjunto el retrato de Lemoine es un esfuerzo pictórico admirablemente logrado, siendo de notar que ninguna de las obras de este artista, anteriores o posteriores, puede parangoneársele". (2) (1) Eugenio Orrego Vicuña, Iconografía de Vicuña Mackenna, tomo primero, Santiago, Universidad de Chile, agosto de 1939 (Obras completas de Vicuña Mackenna, primer volumen preliminar), págs. 275 y 276. (2) Orrego Vicuña, op. cit., págs. 272 y 273.

Recursos adicionales

Materias: Antropología
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