Pieza patrimonial de octubre de 2008

RETRATO A LÁPIZ DEL JOVEN BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA

El artista y dibujante nacional Francisco Huneeus Salas, alias "Carlos de Roca", plasmó al joven y resuelto Vicuña Mackenna en este retrato a lápiz y tempera blanca sobre papel (0,22 m. de ancho por 0,28 m. de alto). Se describe como una composición en base a figura de busto y medio perfil con camisa de cuello subido y fondo ocre. Aunque poco conocido, dentro de la clasificación dibujo-pintura, cuenta entre las mejores imágenes del impulsivo Benjamín.

18/10/2008

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

"En el más nuevo de los retratos -sostiene su nieto Eugenio Orrego Vicuña- se le ve en los días de su juventud, cuando el primer ostracismo le franqueaba los caminos de Norte América y de Europa: profunda la mirada, el mentón enérgico, la cabellera abundosa, la nariz recta; los labios, que el bigote encubre en muchos documentos fotográficos, aparecen fuertes y bien dibujados, completando el tono de energía y de ensueño, de gentileza y de voluntad que ha traducido el lápiz magnífico de Francisco Huneeus Salas. El artista buscó esa hora de juventud que tan bien ha analizado el profesor Galdames en uno de sus libros más notables (1)". (2) "Vicuña Mackenna -prosigue el mismo humanista- percibió a fondo, con la visión clara de su genio, las afinidades históricas, sociales, políticas y geográficas que habían de crear una progresiva interdependencia de los estados americanos en el proceso de su unidad. Desde su primer viaje, en 1852, pudo comprender que el centro de la democracia estaba en el país de Wáshington (sic), y acaso adivinó que el foco máximo del movimiento democrático universal estaría ahí un día, como en toda América habrá de refugiarse en hora próxima la civilización humana. (3) "En las páginas del 'Diario de Viajes', está el relato de sus experiencias de turista y de estudioso en el corazón del siglo XIX. Y en otro libro -'Diez meses de misión en los Estados Unidos'- se hallan estampadas otras experiencias menos gratas, que corresponden al desenvolvimiento imperialista norteamericano que culminó con el primer Roosevelt y ha encontrado su sepulturero en el segundo, creador de la política del buen vecino y ciudadano de honor del continente. "A pesar de sus cortos años, -concluye Ricardo Donoso Novoa, uno de sus más grandes biógrafos- no era Vicuña Mackenna un viajero superficial: muy por el contrario, se muestra un observador agudo, minucioso y atento. ¿Qué impresión le produce, en suma, Estados Unidos? ¿Qué piensa de la tan elogiada gran república del norte? Sus opiniones son descarnadas y francas, alienta en ellas la más pura sinceridad y buena fe. Reconoce que Estados Unidos 'son un gran pueblo, un pueblo delante del que ninguna frente que piense en la libertad y en los derechos del hombre, debe dejar de inclinarse reverente' (4), pero constata la ausencia de acciones heroicas en su historia , la falta de grandes hechos y de grandes hombres, la inexistencia de tradición cultural, el desenfrenado amor al dinero, la corrupción administrativa, el incurable egoísmo, y la sujeción de todos los valores morales y materiales, al vil y deleznable oro. Espíritu sutilmente sensible, imaginativo, idealista y generoso. Vicuña Mackenna no podía comulgar con la civilización materialista, pedestre y vulgar de la Unión. Por eso sus andanzas por tierras de Yanquilandia no le dejaron grato recuerdo, ni la vida norteamericana grabó en su alma la más ligera huella de afecto, de simpatía o reconocimiento". (5) El sueño de la mitad de su vida, de los veinte años de Benjamín, al fin se hizo realidad, peregrinó hacia París. Se había nutrido lo suficiente con el espíritu de la cultura francesa y anhelaba pisar los sitios de las páginas escritas por Lamartine y Louis Blanc. (1) La juventud de Vicuña Mackenna. (2) Eugenio Orrego Vicuña, Iconografía de Vicuña Mackenna, tomo segundo. Santiago, Universidad de Chile, diciembre de 1939, pág. 13 y lám. XXXV. (3) Orrego, op. cit., tomo primero, pág. 215. (4) Benjamín Vicuña Mackenna, Pájinas de mi diario durante tres años de viajes, 1853.-1854.-1855, Santiago, Imprenta del Ferrocarril, 1856, pág. 101. (5) Ricardo Donoso, Don Benjamín Vicuña Mackenna. Su vida, sus escritos y su tiempo. 1831-1886, (Obra premiada por la Universidad de Chile), Santiago, Imprenta Universitaria, 1925, pág. 48.

Recursos adicionales

Materias: Antropología
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