Pieza patrimonial de agosto de 2008

LIBRERO CON ALGUNOS VOLÚMENES DE LA BIBLIOTECA PERSONAL DE BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA

Pequeño librero en nogal barnizado de la época conteniendo algunas de las obras predilectas por "el más genial de nuestros escritores", según la expresión de José Toribio Medina, uno de sus contemporáneos. Posee dos puertas con vidrio en su parte superior y otras dos de la misma madera en lo inferior. Sus medidas oscilan entre 0,74 m. de ancho por 0,54 m. de fondo y 1,44 m. de altura.

19/08/2008

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Este verdadero "Hércules de la literatura chilena" como lo denominó su compadre el estadista trasandino Bartolomé Mitre, fue "una fuerza de la naturaleza, un genio creador y palpitante, un torrente de vida, de pasión, de movimiento", agregaba don Ricardo Donoso, quien era reconocido como un gran desmitificador. "Era ya -a juicio del abogado y Doctor en Historia Cristián Gazmuri- un gran lector, casi un devorador de libros, sobre muchas materias, rasgo que conservaría toda su vida (llegó a leer hasta seis en un día), pero, en particular, libros de historia. Según Galdames, en su adolescencia leyó a Lamartine, Chateaubriand, Villemain, Blanc y Mignet y otros; es muy probable que así haya sido. Ya mostraba, asimismo, un carácter rebelde e imaginativo y una gran sensibilidad romántica, que no perdería en su madurez" (1). Su nieto Eugenio Orrego Vicuña aseveraba: "Sus jornadas de aquellos primeros años son asombrosas. Trabaja muchas horas, pero, no contento, arranca algunas al descanso indispensable en los días mozos, 'a fin de vivir cada día diecisiete o dieciocho horas, en vez de doce o catorce'. Y vivir es estudiar, laborar: ¿Qué lee? El 12 de Septiembre de 1849 dice: 'Anoche leí una novelita de Florián y Piscericourt, titulada Moltader; hoy concluí el poema de Napoleón en Egipto, y Waterloo, amos de Barthelemy y Mery, el Guillermo Tell de Florián y La Sirviente Hábil del mismo autor...' Y no es sólo eso. Antes de que amanezca han pasado por sus ojos Blanco y Rojo, comedia en tres actos, las Cartas Inglesas y la traducción del poema hebreo Eliexer y Neftalí... En su Diario desfilan los clásicos y los contemporáneos, arrancando a su pluma novicia acertados juicios de crítica literaria" (2). Su pródigo amor a los libros no se desdecía con su honra de caballero, concluye Gazmuri: "Tres mil volúmenes de material valiosísimo sobre la historia de Hispanoamérica, algunos únicos y de gran valor, recopilados en sus viajes, aun a precio de llevar una subsistencia magra con tal de adquirirlos. Antes de venderlos se limitó a hacer un catálogo, bastante desordenado pero completo, que da fe del tesoro bibliográfico. Por suerte, la mayor parte fue adquirida por el Estado chileno para la biblioteca de la Universidad de Chile. Pero otra proporción se dispersó e, incluso, salió de Chile" (3). Entre otras obras incluidas en este librero conviene rescatar: Guizot, Histoire parlamentaire de France; Herbert Spencer, Essais de politique; Voltaire, Oeuvres; Jovellanos, Obras escogidas; Ciceron, Oeuvres; Duc de Saint-Simon, Mémoires complets et authentiques; Ventura Marín, Filosofía. (1) Cristián Gazmuri, Tres hombres tres obras, Santiago, Editorial Sudamericana, 2004, Biblioteca (Colección) Todo es Historia, pág. 13. (2) Eugenio Orrego Vicuña, Iconografía de Vicuña Mackenna,Santiago, Universidad de Chile, 1939, tomo primero, pág. 172. (3) Gazmuri, op. cit., pág. 23.

Recursos adicionales

Materias: Antropología
readspeaker