Pieza patrimonial de julio de 2008

BUSTO DE DON JANUARIO OVALLE VICUÑA (1826-1885)

Escultura de bulto en mármol blanco de Carrara, tallado y pulido, del primo hermano de Vicuña Mackenna. Se le representa mirando de frente, con nobleza, con barba y bigote, cabello ondulado, vistiendo camisa, corbata enlazada, chaleco abotonado y chaqueta abierta. Destaca una inscripción del artista italiano en el costado lateral izquierdo: "Miguel Giacomino esculpió 1893", siendo sus dimensiones: 0,56 m. de alto x 0,48 m. de ancho x 0,31 m. de profundidad. Gracias a la entusiasta colaboración del Laboratorio de Monumentos, dependiente del Consejo Nacional de Conservación y Restauración, fue objeto de una exhaustiva restauración entre julio y septiembre de 2005. Se exhibe en la tercera sala de la muestra permanente.

17/07/2008

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Lo quisieron entrañablemente don Benjamín y doña Victoria y era de los huéspedes infaltables en los veranos de Santa Rosa de Colmo y en las veladas de la capital, muy en especial en la casa quinta del Camino de Cintura oriente (actual museo). No había mejor compañero para una fiesta familiar, ni más entretenido para una partida campestre, ni más dicharachero para un malón. "En este sentido íntimo, - expresa Vicuña Mackenna - fué la suya una existencia dulce i bendita, que completó otras existencias entristecidas por los desengaños i las falacias en medio de las cuales, sin ostentarlo, él vivió como un verdadero filósofo" (*). Más adelante, en esta memoria de reconocimiento hacia su querido primo hermano, agrega: "Tuvo tambien por compañero de aula don Januario Ovalle Vicuña a casi todos los hombres dominantes de la actual jeneracion, a don álvaro Covarrubias, a Alejandro Reyes (su hermano político), a Manuel Baquedano, a Eusebio Lillo, a Miguel Luis Amunátegui, a Alejandro Vial, a Manuel Blanco Cuartin, a M. A. Matta i, entre otros, a tres presidentes sucesivos con quienes conservó el trato de tú i vos. Fueron éstos don Federico Errázuriz (su primo), don Aníbal Pinto i don Domingo Santa María." Se distinguió por su ingenio espiritual, unido a su singular facilidad para hablar idiomas. Delicado de salud, estuvo durante algún tiempo en la antigua ciudad australiana de Sydney, regresando bastante recobrado. Escribió algunos artículos de polémica llenos de sutil agudeza y originalidad. Fue uno de los hombres de conversación más jocosa. A este respecto, don Benjamín, complementa: "En su trato diario tenia el señor Ovalle Vicuña una aficion natural por el sarcasmo espiritual i punzante; pero al pasar el dardo de su espíritu a los labios, la benevolencia indecible de su alma, cambiaba el reproche en chiste, de manera que todas las justas de su palabra i de sus polémicas, concluian siempre en risueñas algazaras. Disponia de una singular propiedad i arranque de imajinacion para poner sobre-nombres; pero éstos no eran jamas malignos i casi siempre aplicábalos solo en represalia i con inimitable espontaneidad. Su fuerte era la réplica, i nunca dejaba de contestar un apodo, una sátira o una anécdota alusiva a su persona, sin devolver el golpe con una prontitud que revelaba la riqueza de su imajinacion sobreescitada." "Por lo ménos, - concluye - nosotros podremos decir de él durante los dias que aun quedan contados delante de nuestros pasos, que al morir en la media noche en solitario aposento, despues de su último trance de jenial alegría en la fronteriza acera, nos ha dejado a todos una memoria que disfrutará del raro i escepcional privilejio de que nunca los de que corazon le amamos, habremos de pronunciar en adelante su nombre sino empapándolo juntamente de lágrimas i de sonrisas". (*) Recuerdos íntimos. A la grata memoria de don Januario Ovalle Vicuña por B. Vicuña Mackenna. Santiago, Imprenta Gutenberg, 1885, 28 páginas. En nuestra transcripción hemos conservado la ortografía original [Nota del editor].

Recursos adicionales

Materias: Antropología
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