Pieza patrimonial de abril de 2008

BUSTO DE DON ANDRÉS BELLO LÓPEZ (1781-1865)

Escultura de bulto con técnica de vaciado en bronce moldeado y patinado representando al gran humanista, jurista y sabio venezolano, primer rector de la Universidad de Chile, desde 1842 hasta su muerte en 1865. Objeto de arte de autoría anónima, se exhibe en la tercera sala de la muestra permanente del Museo Benjamín Vicuña Mackenna.

09/04/2008

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Este busto representa a don Andrés Bello semi calvo, vistiendo camisa de cuello alto y pañuelo anudado al cuello. Del pecho cuelga una medalla, llevando chaqueta de solapa ancha, sobre una base circular con la inscripción: A. Bello. Sus dimensiones son de 0,45 m. de ancho, 0,61 m. de alto por 1,95 m. de diámetro. Contratado por el gobierno de Chile a mediados de 1829, Andrés Bello se entregó a una intensa labor de estudio y de magisterio. Representó un aporte extraordinariamente valioso en la diplomacia, la codificación, la enseñanza, la producción literaria y, como si fuese poco, tuvo la cualidad de transmitir a muchos de sus contemporáneos algunas de sus capacidades. Fue senador de la República en tres períodos consecutivos, entre 1837 y 1864. Su influencia sobre la generación literaria, más conocida con el nombre de "Movimiento intelectual de 1842" fue indiscutible. Don Andrés Bello fue un trabajador intelectual infatigable: simultáneamente con la dirección del periódico oficial "El Araucano" y una multiplicidad de funciones públicas, dio a la luz obras capitales como el Código Civil (1855), una Gramática de la Lengua Castellana, un Compendio de la Historia Literaria, Principios de Derecho Internacional, Gramática Latina, etc., etc. Benjamín Vicuña Mackenna tuvo el privilegio de tenerlo como uno de sus más grandes maestros y formadores, a los dieciocho años, ya de bachiller, cuando ingresó a la Academia de Leyes y Práctica Forense. Sus estudios son el trasfondo de inquietudes orientadas hacia la política. "En 1849 -revela Enrique Campos Menéndez en una "Semblanza de Vicuña Mackenna"- escribe su primer ensayo histórico: 'El sitio de Chillán'. No tiene aún conciencia de su talento. Duda. ¿Cómo disipar esa inquietud que presiente como el eje sobre el cual ha de girar su vida? Quebrando inercias y temores, le lleva los manuscritos a don Andrés Bello. A poco tiempo, tiene la ya ansiada y necesaria respuesta: '- Amigo mío, la lectura de su trabajo me ha producido fuerte impresión. Desde luego advertí ciertos errores gramaticales... No haga usted caso de ellos -le recomienda el estricto gramático- y siga adelante. Tiene usted todas las cualidades que acreditan los escritores de porvenir. Persevere y tenga la seguridad que ha de llegar muy lejos'...".

Recursos adicionales

Materias: Antropología
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