La Columna del Museo

Transporte público: la necesidad de una mirada histórica.

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Fotografía: Agencia UNO

La columna de opinión de diciembre, escrita por Marcelo Mardones, nos invita a reflexionar sobre la movilización urbana.

01/12/2016

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

A meses de cumplirse una década de la puesta en marcha del plan de movilización colectiva capitalino denominado Transantiago, vuelve a ponerse en tapete el problema del transporte público. La conmemoración de diez años que han supuesto un jaque para las autoridades y un mate para los usuarios lo trajeron de vuelta: la discusión de nuevos contratos para el servicio junto al deslinde de responsabilidades de quienes lo concibieron lo evidencian. Ahora, este retorno tampoco compromete mucho: ni el esfuerzo de los equipos a cargo de la elaboración de los nuevos contratos ni el discurso político implican una promesa de transformación, lo que evidencia una clara prudencia ante aquello percibido como un problema de alcances mayores.


Frente ello, la performance pública nos trae una pregunta: ¿qué dimensión en la compleja realidad de la movilización colectiva resulta prioritaria para las autoridades? Desde las entidades encargadas del rediseño de Transantiago se promete incorporar a los usuarios, participación ausente en la elaboración original y que hoy es considerada como prioritaria, aunque esto no asegure la mejoría del sistema. La política ofrece menos: la locomoción es un tema demasiado espinudo como para llevarlo a su debate, sobre todo cuando se persiguen respuestas a largo plazo que no comprometen a gobiernos por sobre sus orientaciones. Resulta evidente que los problemas del transporte público no serán resueltos en cuatro años, por lo tanto, ¿qué deberíamos esperar de una discusión venidera sobre el transporte público?

De partida, honestidad. La gradualidad es esencial en la puesta en marcha de este tipo de proyectos, por lo tanto no habrá recetas inmediatas para solucionar el problema. Los cambios contractuales han demostrado que requieren ajustes ¿Qué orientación tomarán los próximos gobiernos al respecto? Lo ignoramos, pero la necesidad a reconsiderar las experiencias previas de la ciudad, tanto a largo como a corto plazo, resulta central para enfrentar un problema público. La dimensión histórica respecto a estos ámbitos es una perspectiva que generalmente ha estado ausente de la elaboración de las políticas públicas, que surgen con una lógica de tabla rasa muy propia de su naturaleza modernizadora. La posibilidad de incorporar una mirada histórica resulta así crucial para superar los límites en la construcción de políticas públicas, adaptada a las escalas de los problemas urbanos.

Como historiadores, debemos comenzar por regresar a una mirada sobre lo público, aun cuando no dispongamos de los bagajes técnicos de arquitectos o urbanistas que han hegemonizado las propuestas sobre la construcción de la ciudad. La ausencia de una reflexión histórica a corto, mediano y largo plazo se materializa en políticas que no recogen las experiencias previas, sean exitosas o no, traduciéndose finalmente en iniciativas sin sustrato y que emergen sin una comprensión cabal de las razones que hicieron fracasar o levantar exitosamente planes en temas de alto impacto como el transporte público. Cuando se publicita hoy la instauración de un nuevo tranvía para el sector oriente de la capital, ¿nos preguntamos por qué la antigua red tranviaria de Santiago fue desechada hace ya cincuenta años? Esto es un mero ejemplo de la necesidad de estas preguntas, lo que sólo se logrará con un diálogo interdisciplinario que sume las respuestas técnicas junto a la cabal conciencia del pasado como posibilidad para la construcción futura.

Marcelo Mardones Peñaloza, es Licenciado en Historia de la U. de Chile, Magíster en Historia PUCV; Doctor © en Arquitectura y Estudios Urbanos PUC; y forma parte del Colectivo Micrópolis.

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