La columna del Museo

Las Plazas de Bolsillo como complemento a la oferta de espacios de uso público

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Pablo Fuentes, Arquitecto del MOP, nos invita a descubrir este innovador proyecto urbano.

01/03/2018

Fuente: Museo Nacional Benjamín Vicuña Mackenna

Las Plazas de Bolsillo son una estrategia de recuperación temporal de terrenos eriazos subutilizados, mediante mobiliario, vegetación, arte urbano y foodtrucks. El nombre “de bolsillo” responde a su carácter transitorio, puesto que en caso de decidirse una intervención definitiva en dicho terreno, es posible trasladar completamente la plaza a otro lugar.

El 1 de febrero pasado el Intendente Claudio Orrego inauguró en Independencia la última de las Plazas de Bolsillo de la Región Metropolitana de Santiago, en la esquina de calle Artesanos con Avenida Independencia, a un costado de la Piscina Escolar de la Universidad de Chile. En la ocasión, lanzó también la guía “Nuevas experiencias en generación de espacios públicos”, publicación que sistematiza el proceso de creación y operación de las Plazas de Bolsillo, con el objetivo de entregar herramientas de diseño y gestión para quienes deseen crear nuevos espacios de este tipo.

Con la Plaza de Bolsillo Artesanos se completan las 10 primeras plazas de la etapa 1, desde la creación de la primera ubicada en Morandé 83, entre el Ministerio de Obras Públicas y la Intendencia de Santiago y que fue inaugurada el 13 de enero de 2016. Debido al interés de la opinión pública, el apoyo incondicional del Intendente y el Consejo Regional y la disposición de cuatro municipios que ofrecieron espontáneamente terrenos públicos y privados, la primera etapa de las Plazas de Bolsillo pasó rápidamente de ser una intervención piloto a un proyecto regional, escalable y adaptable según las características del entorno donde se emplazan.

Cuando pensamos en las obras que realiza el Estado en la ciudad, la respuesta común es “grandes intervenciones para grandes problemas”. Es así como frente a la escasez de suelo, el Estado propone modificaciones a los planes reguladores, ante la congestión responde con autopistas urbanas y frente a la necesidad de espacio público, construye parques urbanos. Todas estas acciones son muy importantes, sin embargo, desde que se decide su materialización hasta su puesta en marcha pueden pasar fácilmente tres o cuatro años, tiempo necesario para asegurar un buen proyecto, pero muy extenso para el ciudadano que tiene la urgencia de mejorar su calidad de vida.

Las Plazas de Bolsillo cuestan menos de la mitad de un espacio público tradicional y se demoran menos de un cuarto de tiempo en su materialización. Surgen desde el ámbito público, a diferencia de intervenciones similares en otros lugares del mundo, donde la iniciativa parte desde las organizaciones vecinales. Lo anterior, significa un cambio en la manera en que el Estado ejecuta sus políticas públicas, preocupándose no solo de las grandes obras de gran presupuesto, sino también de las pequeñas intervenciones que tienen un alto impacto en las personas.

Reconocemos que las Plazas de Bolsillo no reemplazan a una plaza o parque público, sin embargo, creemos también que complementan la oferta pública de espacios de uso colectivo gratuitos, aprovechando innovadoramente un activo que es de propiedad de todos (como son los terrenos eriazos fiscales), pero que hasta ahora se encontraban cerrados a la comunidad.

Luego de dos años de trabajo, podemos decir que las Plazas de Bolsillo han llegado para quedarse, ya que se constituyen como una alternativa económica, de rápida ejecución y de alta valoración ciudadana para recuperar terrenos eriazos que hoy son reconocidos por la comunidad como lugares inseguros y señal de especulación inmobiliaria.

Para asegurar su éxito en el tiempo, se requiere que el proyecto sea incorporado formalmente a la estructura de algún servicio público de escala nacional, para asegurar su financiamiento y para que sea replicado en otras regiones del país, como ya lo han hecho Valdivia, La Serena y Temuco. La guía elaborada por el Gobierno Regional entrega herramientas útiles para este propósito.

Invitamos a representantes del mundo privado y de la sociedad civil, a colocar a disposición los terrenos de su propiedad que no tengan proyecto en el corto plazo, con el objetivo de masificar este querido proyecto aportando con más color, más cultura y más equidad a las ciudades chilenas.

Pablo Fuentes Flores es Arquitecto Urbanista de la Universidad Católica y Coordinador del proyecto Plazas de Bolsillo del Ministerio de Obras Públicas.

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