Médicos de Antaño vistos por Benjamín Vicuña Mackenna

Machitún. Colección de Fotografía. Museo Histórico Nacional

Medicina de los pueblos originarios a ojos de Vicuña Mackenna

El historiador señala que los pueblos originarios conocían de una manera prodigiosa el herbolario de su suelo. El emblema de su medicina era la famosa piedra bezoar, un cálculo vegetal formado en las entrañas de los guanacos.

Machitún. Colección de Fotografía. Museo Histórico Nacional

Un capítulo interesante de destacar en "Médicos de Antaño" se refiere a la práctica de la medicina entre los pueblos originarios.

Ellos- relata Vicuña Mackenna- "conocían casi todas las enfermedades que nos afligen, con excepción de las más horribles que la civilización ha importado, como las viruelas, la sífilis y el cólera. A todas las fiebres llamaban chaualoncos (por el sopor que producen en el paciente), de chavo (modorra) y de lonco (cabeza); y sufrían como los demás mortales, la ciática, que llamaban fughllin, el asma rnurin, la hernia paguacha, mal común del bárbaro: la demencia pual, y la sarna, que denominaban con propiedad zarpullido del infierno: alhué-pitu, de pitu (escocer) y de alhué (averno)". (Vicuña Mackenna, 1877, p. 14)

El emblema de su medicina era la famosa piedra bezoar, que se "exportaba como la canchalagua para la botica de los reyes sifilíticos de España, y no era sino una especie de empacho vegetal o cálculo vegetal formado en las entrañas de los guanacos. La raspaban y bebían los polvos". (Vicuña Mackenna, 1877, p15)

El autor señala en este libro que los pueblos originarios conocían "de una manera prodigiosa el herbolario de su suelo, y sacaban partido de las yerbas, de las flores, de los árboles corpulentos, de las cortezas, de las lianas, de las raíces, del fruto en su germen y en su madurez, de las hojas y de los retoños mismos". (Vicuña Mackenna, 1877, p17)

Bibliografía

Médicos de Antaño vistos por Benjamín Vicuña Mackenna

Fuente casi inagotable de anécdotas costumbristas de la medicina durante la Colonia, este libro describe la fundación del Hospital del Socorro, las plagas del siglo XVIII, y las prácticas indígenas y europeas.

Orígenes del hospital San Juan de Dios

Vicuña Mackenna investigó los orígenes de este centro asistencial, conocido antiguamente como Nuestra Señora del Socorro, y dudó que haya sido fundado por Pedro de Valdivia, pues trajo a Chile sacerdotes, pero ningún sangrador.

Llegada de los médicos, la viruela y el protomedicato

Vicuña Mackenna dice que la primera junta de vacunación se instaló en Valparaíso en 1808 para combatir la viruela, pero tuvo que recurrir a la ayuda de la bayoneta para inocularla, pues la población la consideraba un castigo del cielo y se resistió.

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